
« Estoy orgullosa de perpetuar la empresa familiar y sus valores »
Hemos entrevistado a Agathe Ridel, de 33 años, que acaba de asumir la dirección de la empresa familiar, MecanoLav en Neufchâtel-en-Bray (76).
¿Cuáles son las etapas clave que la llevaron a asumir la dirección de la empresa familiar?
Siempre me ha gustado la técnica. Mi padre era empresario en la industria, lo que me permitió descubrir estas profesiones muy pronto. Estudié ingeniería sin saber exactamente a qué profesión me llevaría ese título. Como me gustaban la automatización y la robótica, me especialicé en mecatrónica. El mundo de la producción me interesaba, así que hice las prácticas de fin de estudios en un fabricante de equipos de automoción, en un centro de producción de Alemania, donde después conseguí un contrato indefinido como ingeniera de industrialización y métodos. Cuando el responsable de producción de MecanoLav se marchó, me propusieron ocupar su puesto. Era la ocasión de incorporarme a la empresa familiar y de ver si quería hacerme cargo de ella. Tras cinco años en ese puesto, me sentí preparada.
¿Qué la convenció?
Cursé en paralelo un máster en negocios y administración en el IAE de la Sorbona. Eso me permitió tomar perspectiva y confiar más en mis capacidades. Me di cuenta de que me gustaba la libertad que me aportaba el cargo de directiva y la diversidad de las misiones. Además, cuento con equipos magníficos y comprometidos, y quería perpetuar la empresa junto a ellos.
¿Puede presentarnos MecanoLav?
Acompañamos a nuestros clientes en sus problemáticas de limpieza. Para ello, diseñamos y fabricamos máquinas para limpiar piezas mecánicas en diversos sectores como la automoción, la aeronáutica y la industria general. Somos el único fabricante francés con sede en Normandía, donde contamos con 45 colaboradores.
Todas las máquinas que fabricamos se definen primero durante el proceso de venta para que se ajusten a la necesidad del cliente. Después, las oficinas técnicas de mecánica, electrotecnia y automatismos las diseñan. A continuación, el departamento de compras se encarga de abastecer los componentes y las piezas específicas. Y, por último, montamos, cableamos y programamos la máquina de la A a la Z en nuestro taller antes de ir a instalarlas en casa de nuestros clientes.
La empresa fue fundada en 1924 por mi bisabuelo, que en aquella época fabricaba calzado de seguridad. Después se diversificó hacia la recuperación de calor en las cubas de leche, la reventa de máquinas de limpieza, etc., para convertirse finalmente en lo que conocemos hoy: un fabricante de máquinas de limpieza para la industria mecánica.
¿Por qué eligió esta profesión? ¿Qué es lo que más le gusta?
No habría imaginado otra cosa que la industria. Hay una verdadera diversidad de profesiones y de ámbitos, se puede cambiar de uno a otro y es muy enriquecedor en términos de aprendizaje. Me gusta afrontar retos, y llegar a ser directiva era uno de ellos.
¿Es más difícil para una mujer ocupar un puesto así?
No tuve ningún problema para proyectarme como ingeniera siendo mujer. En cambio, me resultó más difícil imaginarme como empresaria. Me hice muchas preguntas sobre mi legitimidad para hacerme cargo de la empresa familiar. Atreverme a ser directiva me exigió un verdadero trabajo personal. Siempre persisten dudas, pero eso no me impide avanzar. Hay que atreverse a dar el paso y quitarse los frenos. Tengo la sensación de que a las mujeres les cuesta más sentirse legítimas, y es una lástima.
¿Qué es lo que más orgullo le produce en el día a día?
Estoy orgullosa del camino recorrido, de haberme atrevido a asumir el reto de ser empresaria. También estoy orgullosa de perpetuar la empresa familiar y sus valores.
¿Qué opina del lugar de las mujeres en la industria?
Personalmente, siempre he encontrado mi lugar en la industria y nunca me he enfrentado al sexismo. Creo que ser mujer es una fortaleza. La diversidad de género aporta muchísimo. Equilibra los equipos en el plano relacional. En cambio, no hay suficientes chicas en las profesiones técnicas, sin duda por falta de modelos femeninos con los que identificarse. En mi caso, fue mi padre quien me inspiró.
¿Qué consejo daría a una joven para animarla a ejercer una profesión industrial?
¡Que se atreva ! No hay que dudar en experimentar, en lanzarse, y la confianza llega con la experiencia. En la industria hay forzosamente una profesión que puede ajustarse a sus expectativas, técnica o no. Las mujeres tienen un gran futuro en la industria, así que ¡adelante !
Fuente: “Je suis #Fière de faire perdurer l’entreprise familiale et ses valeurs“, UIMM.