En la industria automotriz y, de forma más general, en las aplicaciones que requieren un alto nivel de limpieza, una partícula residual puede provocar un desgaste prematuro, una obstrucción, una pérdida de estanqueidad o el mal funcionamiento de un componente.
Las normas VDA 19.1 e ISO 16232 definen los métodos para controlar la limpieza de partículas de los componentes.
¿Qué definen las normas ISO 16232 y VDA 19.1?
Estas normas regulan las principales etapas del control de limpieza:
- extracción de las partículas presentes en la pieza;
- filtración del líquido de extracción;
- recuento y medición de los contaminantes;
- clasificación según su tamaño y naturaleza;
- comparación de los resultados con los criterios definidos;
- elaboración de un informe de control.
Los contaminantes pueden clasificarse, en particular, en partículas metálicas, no metálicas o fibras.
Estas normas definen un método de análisis común, pero no fijan un mismo nivel de limpieza para todas las piezas. Los límites que deben respetarse dependen de la función del componente y de los criterios definidos por el cliente.
¿Cómo controlar la limpieza de partículas de una pieza?
El control se desarrolla generalmente en varias etapas.
Extracción de los contaminantes
Las partículas se desprenden de la pieza mediante un método de extracción adaptado a su geometría, como el enjuague a presión, el enjuague de los circuitos internos, los ultrasonidos o la agitación.
Pueden combinarse varias técnicas según las zonas que se deben controlar y el nivel de limpieza buscado.
Filtración
El líquido utilizado para la extracción se filtra a través de una membrana para recuperar los contaminantes presentes en la pieza.
Análisis de las partículas
Según los criterios que se deben controlar, el análisis permite determinar, en particular:
- la masa total de contaminantes;
- el número de partículas;
- su tamaño;
- la dimensión de la partícula más grande;
- su naturaleza metálica o no metálica.
Pueden utilizarse, en particular, dos métodos:
- el análisis gravimétrico, que permite medir la masa total de los contaminantes recuperados de la pieza;
- el análisis granulométrico, que permite contar y clasificar las partículas según su tamaño y su naturaleza.
Los resultados obtenidos se comparan después con los criterios de limpieza definidos para la pieza.
¿Cómo le ayuda MecanoLav a alcanzar sus criterios de limpieza?
Le acompañamos desde el anteproyecto para definir un proceso de limpieza fiable, reproducible y adaptado a su producción.
Análisis de su necesidad
Nuestros equipos estudian, en particular:
- la geometría y el material de la pieza;
- las zonas críticas que hay que limpiar;
- la naturaleza de los contaminantes;
- la cadencia de producción;
- el nivel de limpieza requerido;
- el resultado esperado tras la limpieza.
Ensayos con sus piezas
Pueden realizarse ensayos con sus propios componentes para seleccionar los parámetros más adecuados:
- química de limpieza;
- temperatura;
- presión y caudal;
- duración del ciclo;
- posicionamiento de las boquillas;
- filtración;
- enjuague;
- soplado y secado.
Validación del proceso
Los resultados permiten comprobar que el proceso alcanza el nivel de limpieza esperado.
Según el proyecto, los controles pueden incluir un análisis gravimétrico, un recuento granulométrico y controles complementarios de limpieza de superficie.
Máquinas adaptadas a las exigencias de limpieza
Nuestras máquinas pueden integrar diferentes equipos para controlar la calidad de la limpieza:
- filtración fina;
- filtros de bolsa o de cartucho;
- separación de aceites;
- control de la temperatura y de la presión;
- dosificación de la química;
- enjuague y secado adaptados a la pieza.
La elección de la tecnología depende de la geometría de la pieza, de la naturaleza de los contaminantes, de la cadencia de producción y del nivel de limpieza buscado.
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Cuéntenos sus necesidades. Nuestros equipos le ayudarán a definir una solución adaptada a sus piezas y a su producción.